Caminar y meditar

 

Hoy decidí salir a caminar conscientemente…

Salí a la calle y caminé mis pensamientos, mis conflictos, mis angustias, mis miedos…mis alegrías, mis logros.

Solo necesité un calzado adecuado y la ropa necesaria para el frío, que lentamente nos va abandonando con la llegada de la primavera. Ni bien puse un pie en la vereda, el sol me recibió, inhalé profundo llenando los pulmones de aire y de vida.

Seguí mi camino hacia la plaza, cruzando calles y veredas, ya sintiendo cada movimiento que se sucedía.

Percibí las articulaciones de la cadera, como un gran motor que se empezaba a activar, al dar cada paso se sentían más cómodas y mi conciencia de ellas crecía…

Me quedé unos cuantos minutos con mi mente en esas articulaciones y en sus movimientos.

Lentamente, mi mente fue rotando hacia las rodillas….los tobillos… hacia las articulaciones de los hombros que fueron liberándose de a poco y soltando las tensiones del cuello y la espalda.

Sentí los codos y las manos muy libres…

Luego de estar muy presente en esa conciencia articular, comencé a sentir los apoyos de los pies…se habían expandido en su calzado y podía sentir cómo al pisar el suelo soltaban todo aquello que me pesaba… mi sensación era de liviandad…al elevar cada pie del piso para dar un nuevo paso sentía la respiración muy presente y al volver con cada pie al piso, la conciencia de tierra y de solidez era mucho más amplia…

La temperatura del cuerpo fue cambiando y pude imaginar que mi sangre fluía por todo su torrente circulatorio…junto con mi sangre en movimiento mi energía crecía y se transformaba.

El paisaje se hizo presente…podía mi conciencia estar en el caminar con todas sus cualidades y a la vez disfrutar de lo que se le proponía a mis ojos y pude ver cosas que otras veces en este mismo entorno no se hicieron presentes…

Luego de caminar un rato, detuve el paso y me tome un momento para sentir mi postura de pie, mis apoyos eran amplios y seguros…la columna se sentía liviana y el pecho expandido…

Inhalé profundo para confirmar esa sensación tan placentera de meditar caminando y me fui a mi casa con el corazón amplio y el cuerpo muy liviano.

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La práctica diaria de yoga

sala_de_yogaCuando iniciamos una práctica de Yoga, no estamos solamente haciendo un ejercicio físico, emocional y espiritual. También abordamos un compromiso de continuidad y búsqueda.

Si la práctica es diaria los avances van a ser muy concretos,  representándose como cambios de estados internos, mayor tranquilidad, una mente más serena y mucho mas alerta y disponible para cada acción de la vida. El cuerpo se tornará liviano, la piel brillante, las funciones de los órganos vitales estarán muy bien reguladas. La creatividad se hará presente a cada paso.

Generalmente  concurrimos a clase con un profesor dos o tres veces por semana, por eso es importante la práctica que podamos abordar solos en nuestra casa.

¡Pero se hace tan difícil sostenerla! Les comparto algunas ideas para que esto sea posible:

Primero: tener la propia mat, que utilizarás para llevar a las clases y también en tu casa. Al usarla solo vos, en ella estarán tu energía y las marcas del trabajo. La pondrás en un lugar visible y será una invitación a la práctica continua y constante .

Segundo: es conveniente encontrar un mismo lugar y una misma hora para ayudar a que no haya distracciones, al menos al comienzo.

Tercero: al comenzar nuestra práctica diaria podemos encender una vela, un sahumerio, un  hornillo con una esencia, una música suave. Todo lo que nos ayude a crear un entorno propicio y prepararnos es bienvenido!

Una vez que la práctica  diaria este incorporada, sólo necesitarás de tu mat y podrás practicar en cualquier espacio y en cualquier circunstancia.

Anímense a probarlo y descubran los cambios que se generan en su cuerpo, mente y espíritu.

 

 

Meditación para recibir el otoño

meditación-otoñal

Cada estación marca los tiempos del planeta, y también marca los tiempos en nosotros. Si observamos, el otoño nos trae sosiego, reflexión, nos invita a resguardarnos en nuestro hogar interno, a meditar, al descanso y a dejar ir lo que tenemos que soltar porque ya no debe estar en nosotros. Les propongo una meditación simple para realizar en sus casas y conectarse con la energía que esta estación nos propone.

Nos sentamos  en un lugar tranquilo con la columna erguida y tomamos conciencia de nuestra respiración y nos preguntamos:

-¿Qué podemos soltar? o -¿Qué necesitamos soltar?

Siempre recordando que al soltar se crea un espacio y así permitimos que lo nuevo se haga presente.

Hay un soplo de quietud que traspasa cada alma, y nos hace recorrer el camino interno de  la reflexión para deshacernos de viejas ideas que poblaron la mente y ahora no tienen más espacio para ocupar.

Es momento de quitar la energía que mantiene vivo a lo viejo…y como las hojas de los árboles dejarlas caer…y así contemplar los espacios vacios que podrán albergar nuevos deseos.

En el otoño nos despojamos de un pasado que se extingue para renacer.

Hay un tiempo para cada cosa, y ahora es tiempo de coraje para entrar en la transformación. Soltar amarras, ser libres de dolores, angustias, rencores, miedos,  soltar todo lo que nos arruina la magia de existir, la posibilidad de ser feliz…

Nos respalda la estación anterior: el verano; la energía del sol acumulada en nuestra piel; el amor que habita en nuestro corazón conectado con el corazón universal del amor.

Sentí cómo tu respiración se vuelve cada vez más calmada y regular. Respirá y deja de lado todas las preocupaciones del día. Percibí la calma interior y cómo el aire va encontrando su propio ritmo.

Visualizá un paisaje con muchos árboles, observá los colores que ellos tienen…y dejá que lentamente comiencen a pintarse de los colores del otoño: marrones, rojos, naranjas, beige…percibí la calma que deja ese paisaje en tu mente.

Observá la variedad de esa paleta de colores, y ahora elegí la hoja de un árbol para ser parte de ella…tu cuerpo es esa hoja, tu mente es esa hoja, tu alma es esa hoja. Sentí con qué naturalidad va cambiando de color y va aceptando el paso de cada estación hasta desprenderse, liberarse de la planta.

Visualizá también un río, y sentí cómo tu ser transformado en hoja se suelta al   movimiento de ese río: fluye, recorre lugares, transita piedras, encuentra momentos de calma…se siente vital…

Observá ahora el cielo: un cielo claro, con un sol intenso iluminando el paisaje que hace que brille con mayor intensidad cada color otoñal.

Todo es otoño…

Regresá a la observación de tu respiración y realizá estiramientos percibiendo tu cuerpo más liviano, más libre, conectado con la estación que transitamos, conectado con el cambio.